domingo, 22 de octubre de 2017

26/11/2016

A veces me pregunto
si la tristeza es simplemente
una enfermedad crónica
mariposas muertas
o una condena a vida.

Esa recta rota que trepa
por las arterias incendiadas
queriendo amputarme el corazón.
Mis reacciones químicas
se han vuelto fórmulas letales
y ni siquiera entiendo
las marcas que dejan en mis huesos.

Son las cinco y dieciocho y
vuelvo a llorar en el sofá
porque llueve en mis sombras.
En la oscuridad
caen gotas de recuerdos
ácido sulfúrico en la piel
el empujón de un suicida
la última canción de un pájaro.

Estoy destrozada por un pasado
del que no aprendí casi nada
solo a huir de la memoria
o a no pensar que
escribo esto
(una vez más)
porque mañana es mi cumpleaños.

M.A.G.

lunes, 2 de octubre de 2017

De epifanías y madrugadas

Hay un rayo de oscuridad
en un mar de luz desbordada
y brilla tanto
que las sombras han cubierto
de ramas mi memoria.

Hay casualidades
que son mapas en la piel
y brújula en las mariposas
porque a veces de repente
se inundan todos los huecos.

Hay estrellas desveladas
vagando por ojos despiertos
donde no llegan planetas
pero sí algunas miradas
cuando se unen esas líneas.

Hay inviernos que huelen a verano
y palabras que saben a abrazarse.
Así creo en las ideas azules
que se cuelan tibias por las noches
en mis venas radiactivas
en mi herida dibujada
en mis ganas de volar
cuando me crecen las alas.

M.A.G.