domingo, 6 de noviembre de 2016

Ábreme en canal

Que tengo mariposas en el caos
y el color de los ojos
dentro de una noche
eterna e indomable.

Necesito que me exploren
que revuelvan mis costillas
donde guardo fuegos
no artificiales
de recuerdos que explotaron.

Pero soy solo una cría
mis metáforas se mueren
si las rozan los latidos
de un guiño a contraluz.

Y aunque quiero ser incendio
me quedo en llama a medias
por las noches me coloco
de vueltas en la cama
vomito palabras vivas
las que atrancan mi garganta
son cianuro y yo cadáver.

La autopsia inevitable
nos revela que era yo
un océano inundado
por las aguas de un error
que me destrozó las olas.

M.A.G.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Obsesiones

Quizá fue la primera
la que se clavó hasta el fondo
y me hizo dudar hasta del color de mis labios
de la humedad de mis ojos
cuando lloran una canción.

Luego los espejos
cristalizaron mi búsqueda.
La chica que me miraba
nunca era yo
pero estaba tan sola.

El tabaco, el alcohol
los vasos rotos y el humo
amantes sin rostro
que se follaron mis palabras
se enquistaron hasta el fondo
¿quién iba a salvarlas?

Ahora la sangre que corre
triste
letárgica
audaz
por mis venas de tierra.
Mis entrañas arrolladas
por la fatalidad de un destino
en el que a veces no creo
pero que siempre me besa.

Quiero eliminarlas
pero cuanto más las destierro
más se alimentan
de mi voluntad dormida.
Tal vez no sean tan malas.

Ellas al menos se quedan
cuando
quizá
hasta los espejos
se han cansado de fumarse
la resaca
de mis arterias desangradas.

Las obsesiones son parte de la piel
sin ellas
seríamos seres mutilados
cadáveres regulares
sin dolor ni memoria.
Y qué fácil lo tendría el olvido.

M.A.G.

viernes, 7 de octubre de 2016

Reloj parado

Esta noche he vuelto a imaginarme
escenas cálidas
de las que solo existen
en los ojos cerrados.

Pero los párpados de mi memoria
están tan enamorados de la tristeza
que a veces me la traen
y duerme conmigo acurrucada
no me deja moverme
me abraza y el frío
deja marcas de nieve.

Quiero vivir
en el hueco de mi cabeza
que crea universos delicados
tan frágiles y nítidos
que podrían ser realidades fallecidas
en el mundo al que llaman
"de verdad".

La melancolía tiñe mi pecho
y yo suspiro porque sé
que tengo cosidas en la sangre
más heridas que victorias.
Creo que mi cuerpo
es un reloj parado
y ni siquiera acierta
esas dos benditas veces.

M.A.G.

lunes, 26 de septiembre de 2016

Sobre esperar

Me levanto y pierdo un tren
pasa tan rápido
que apenas lo siento.
Comprendo que se ha vuelto a ir
me atormenta ver su humo
a lo lejos.
Muy lejos.

Se hace de estrellas el día
y uno oportunidades rotas
en líneas delicadas.
Creo que están llorando.

Cuando apago los colores
rezo flores de cristal
me atrevo a maldecir
que los cobardes
sigamos vivos
tejiendo ideas
sin hilo, sin aguja
sin la piel sobre la mesa.

Aunque no es verdad.
Somos solo un espejismo.
Vivimos, sí.
Pero estamos muertos.

M.A.G.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Lo real

A veces me quedo sin palabras
y marco una X de cristal
en todas mis quinielas.
Los escalofríos siempre congelan
mis tristes intenciones.

Porque quiero vencer al mundo
y nunca acepto un empate
porque las estrellas sangran lejos
y no sé medir las distancias.

Lo que escribo me persigue
no me gusta
lo odio
me encanta
lo olvido
lo rompo.
A veces lo guardo y lo duermo
con cuentos tan tristes
que las letras se deshacen
y mueren emborronadas
bajo mis manos de tinta.

Y es que soy mi propia trampa
un laberinto irrisorio
donde las cartas son altas
la jugada mediocre.
No quiero crecer más
solo dormir con los poemas
que jamás escribí
esas tormentas desatadas
con vida propia
agua ajada.

Quizá la verdadera historia
esté tan dentro de mí
que se escribe de noche
bajo mis párpados
con sangre
sobre mis huesos.

M.A.G.

miércoles, 6 de julio de 2016

Las hadas rotas

Y cuelgan calcinados
retazos frágiles
de vidas sin cuerdas.
En la memoria aún ríen
aún rasgan
la tela de una voz
"perdida para siempre."

Ellas vuelan
con las alas de un cielo
infinitamente oscuro.
La tormenta las besa
pero el aire roza sus cuerpos
y las convierte en sombras.
Las sombras no hablan
no existen
son solo algo
de lo que huimos
porque viven en nosotros.

Una estela tenue las arrastra
las veo si busco fe
o desgracia.
La dualidad entre lo frágil
y lo eterno
la tortura ínfima
de un brillo anestesiado.
Es la descripción banal
de lo olvidado
el brutal asesinato de la infancia
la esperanza de creer en música
cuando somos sordos.
M.A.G.

martes, 14 de junio de 2016

De flores y playas

Sin la piel destrozada
no sé volar palabras
pero me crecen
ingenuas
fugaces
son estrellas vomitadas
y de mi masacre
nacen playas.

Huele a verano
a sal en el pelo
a mar en mi espalda
tengo olas en los párpados
pero paz donde la sangre
hace estragos en mi cuerpo.

Quizá hoy sueñe con fuerza
todo lo que no duerme en mi cama
pero me late dentro de los huesos
oigo crepitar sus llamas
me está quemando con aire.

Creo que me han crecido flores
en el centro de las costillas
me da miedo arrancarlas
o que llueva y lleguen lejos.
Solo las miro
aturdida.

No sé cuidar de nada
que no sea la tristeza.

M.A.G.

lunes, 9 de mayo de 2016

El invierno también llora

El invierno se ha llevado ríos de nieve
las tildes de un poema
el humo gris de tu insomnio
y el tacto tenue de la risa.

Ha recogido las flores más tristes
para crear una corona de agua
y ha besado mis folios en blanco;
les ha dicho que al escribir
creamos árboles.

Se ha reído cuando he llorado
recordando el cálido aliento
del sol en mi frente.
Me ha dicho que se ha ido
que las estrellas son caprichosas
y te abandonan a veces
rompiendo tu luz
en mil sombras.

El invierno está cantando en mi ventana
y su brisa solloza
porque también quiere brillar
pero en él habita el frío.

El invierno dice que le duele
que ya no puede más
y llora
desconsolado
una tormenta.
Prende de una nube
no entiende que la lluvia
es solo la herida
de quien desea el sol
siendo la luna.

M.A.G.



lunes, 18 de abril de 2016

Dentro del caos

Regalar el precipicio a los desastres
renunciar a los caminos ya trazados
reescribir la misma muerte con desgana.

Correr por la desgracia hasta el insomnio
contemplar la misma herida hasta cerrarla
combatir desde el terror hasta la rabia.

Sacar de un poema una tormenta
saber que hay recuerdos que rematan
saltar porque en el suelo solo hay mierda.

Decidir que las mentiras ya son balas
denunciar los charcos rotos por la lluvia
derretir con el otoño una canción.

La interminable lista
de la salvación artificial
que nunca jamás
nos mantendrá con vida.

M.A.G.

viernes, 25 de marzo de 2016

Los árboles (no siempre) impiden ver el bosque

Lo malo de escribir
es cuando tras todas nuestras capas
las palabras se ríen
y nos delatan.

Dicen que escribiendo camuflamos nuestra vida.
Se equivocan.
Solo somos cobardes deambulando por un folio
torciendo la tinta a la derecha
cuando deseamos jodidamente
besarnos en la izquierda.

Y es quizá ese desvío
ese truco viejo
absurdo
tosco
lo que señala
(luces de neón)
aquello que ocultamos tras tantos adjetivos
ambiguos, abstractos.

Marionetas de nuestra propia mentira
figurantes dentro de una película
diálogos tristes, banales;
el chico muerde a la chica
se lleva su sangre
trepa por sus costillas
huye lejos
asfixiándola y
llevándose su aire.

Lo malo de escribir
es que creemos escondernos
en los pliegues de un cuaderno
donde sangramos
sangramos
y sangramos
a corazón abierto.

M.A.G.

sábado, 5 de marzo de 2016

C

Nunca contestaré las preguntas
que susurraste a tumba cerrada
cuando robaste los ojos al olvido.

Ni tú
ni yo
ni nosotros
merecemos compasión o tristeza
solo rabia quizá
sangre, tierra, rotos
todo lo que hemos robado
por el simple placer
de destrozarlo.

Claro que habito en tus fantasmas
en tu conciencia putrefacta
tal vez envenene tus venas
cantando canciones dormidas
solo para torturarte
solo para quedarme
y vivir en tu memoria muerta
inamovible, irónica.

Lo destruimos todo
y ahora debemos cargar con las ruinas.

M.A.G.

viernes, 5 de febrero de 2016

Dudas de aire

Quizá las únicas ideas que merecen la pena son las que no he tenido jamás. Es posible que toda esta broma que me atrapa no sea más que palabras equivocadas en un ascensor vacío, o galaxias recorridas por culpa de unos ojos.
Tal vez todo lo que callamos nos mata. Tal vez este invierno tampoco quiera crecer más.
Hay noches que son guerras, y mensajes que saben a lluvia, pero aún no he encontrado nada que describa los suspiros en algunas bocas o la electricidad en el hueco de las costillas. Que de todas las tormentas con nombre propio me quedo siempre con las que arrasan ciudades hasta rozar el apocalipsis. Que cuando solo quedan destrozos acaricio cada una de mis cicatrices y saco fuerzas de tristeza.
Ojalá algún día escriba desde la parte de abajo de un precipicio sin haberme abierto la piel y la cabeza en la caída. Todas mis certezas se han convertido en un desfile de dudas y solo sobreviven gracias a arañazos en la espalda. Creo que el viento me ha volado el corazón.
Los latidos desacompasados descansan descalzos en mi pecho. Sus notas volátiles desafinan inconscientes, y mis manos trazan partituras para tocar recuerdos.
Pensaba que el invierno mataba las canciones.
Y resulta que es quien las hace llorar.
M.A.G.

sábado, 9 de enero de 2016

O las palabras o él

Es egoísta escribir ahora
cuando no me pertenece el corazón
y solo quiero celebrar mi derrota
tranquila, sobria.
Ya habrá tiempo para prenderme fuego.

Mi corazón claustrofóbico pugna por salir
está cansado de mis llantos caóticos
y dice que o las palabras o él
porque ya escuecen demasiado.

Yo solo acaricio un libro, casi dormida
las lágrimas decoran mi almohada
dibujan mis mejillas
y mi cuerpo pide calma
mientras mi cabeza niega
"bendita inconsciente".

Lo único que tenemos en común los poetas y yo
es esta maldición
que me consume y me redime.
Claro que hay peores cárceles que las palabras
solo hay que mirarse la piel.
M.A.G.